Polen

El polen recolectado por las abejas es el alimento más completo y valioso de la naturaleza. Se sabe que una nutrición con polen permite a cualquier ser humano vivir muchos más años que con una dieta tradicional. Las abejas toman de la miel los carbohidratos para su alimentación, y el polen es su fuente de proteínas. Ellas se alimentan con miel y polen para estar siempre activas y saludables; por eso, desde que nacen hasta que mueren, trabajan sin cesar.

En cada vuelo, una abeja lleva a la colmena hasta 15 mg de polen en dos pequeñas pelotas (para completar un kilo de polen, la abeja tiene que realizar más de 60 000 vuelos). Ellas lo recolectan de las flores y con sus propias secreciones van formando las bolitas que, al entrar a la colmena, dejan en una trampa especial que el apicultor les coloca para recogerlo.

Este polen se seca a la sombra, se limpia y se envasa para su venta. Es muy apreciado por las personas que se nutren bien, ya que es el único alimento conocido que contiene los 22 aminoácidos esenciales. La cantidad promedio de proteínas por peso en el polen es 25%.



Las proteínas del polen:

Elementos necesarios para la vida humana presentes en el polen de las abejas.

  • Ácido aspártico
  • Ácido glutámico
  • Leucina
  • Lisina
  • Isoleucina
  • Valina
  • Prolina
  • Fenilalanina
  • Alanina
  • Arginina
  • Serina
  • Glicina
  • Tirosina
  • Metionina
  • Hidroxiprolina
  • Cistina



Además de todos estos aminoácidos esenciales, aparecen los siguientes microelementos: titanio, níquel, vanadio, cromo, cobalto, cloro, berilio, boro, zinc, plomo, plata, arsénico, estaño, galio, estroncio, yodo, bario, uranio, silicio, aluminio, manganeso, molibdeno, hierro y cobre.

Contiene tantos elementos valiosos, como ácidos orgánicos, enzimas y es particularmente rico en caroteno (vitamina A). También es muy rico en rutina o vitamina P, que fortalece y agranda los capilares, venas y arterias y revierte el endurecimiento de las últimas, ayudando al sistema circulatorio en general. Se recomienda tomarlo para el sistema cardiovascular, especialmente después de los 40 años.

El polen mejora nuestra salud.

En primer lugar, es un gran factor de crecimiento, de equilibrio y energía. Tiene propiedades antitóxicas, bactericidas y es un antiséptico y saneador de la flora intestinal.

Nos ayuda con las funciones digestivas, estimula el apetito, el páncreas y la vesícula biliar. Principalmente estimula la inmunidad del organismo frente a las infecciones e inhibe los tumores cancerosos.

Ayuda mucho a las personas que están bajo tratamiento de quimioterapia y radioterapia. Les da una mejor calidad de vida, por sus cualidades antioxidantes.

Polen anemófilo y polen entomófilo: La medicina popular recomienda a las personas aquejadas de alergia al polen (fiebre del heno) que mastiquen panales de la zona con regularidad en cuanto dispongan de ellos en primavera o en otoño, según la cosecha.

El polen anemófilo es el que flota en el aire y es el que regularmente causa estas alergias. El polen entomófilo es aquel que recolectan las abejas, lo recogen con sus patas traseras, lo depositan en sus cestillas especiales y en el camino a la colmena le agregan sus propias secreciones, enzimas y otros elementos valiosos para este tipo de padecimientos.

La costumbre de masticar panales para aliviar los del tracto respiratorio, ha prevalecido por siglos, ya que alivia y desensibiliza los bronquios y sirve también como antialergeno por las pequeñas cantidades de polen de abeja que contiene.

¿Cómo consumir el polen?

Para los deportistas cuya alimentación normal es de 3 500 calorías diarias, se puede suministrar un suplemento de 765-785 calorías mediante una mezcla que contenga 175-200 g de miel y 50-58 g de polen diarios por persona.

El polen tonifica, estimula, reequilibra y ayuda a desintoxicar nuestro organismo. Consumir diariamente polen es una sabia decisión, al igual que los otros productos de las abejas, porque es un excelente antioxidante que nos ayudará a vivir por muchos años y, sobre todo, saludables.

El polen hay que consumirlo en estado natural, mezclado con miel o mantequilla.

La dosis normal es de alrededor de 20 g por día para adultos y 7 g por día para niños; o sea, una cucharada sopera para adultos y una cucharada cafetera para niños.

Con el fin de aprovechar mejor las cualidades terapéuticas del polen, se recomienda tomarlo por la mañana, de preferencia en ayunas o durante el desayuno. (Texto tomado del libro Apiterapia para todos Dr. Moisés Asís.)

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